La muerte del ayatolá Ali Jamenei y los ataques en la región elevan la tensión global; la OTAN intercepta misil en Turquía y crece la presión política en Washington.
Este miércoles continúan los ataques armados entre Estados Unidos, Israel e Irán, en una escalada que comenzó el fin de semana tras la ofensiva lanzada por Washington y que ya se ha extendido a otras naciones del Medio Oriente.
La tensión aumentó luego de que Irán confirmara la muerte de su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, así como de otros altos funcionarios iraníes. De acuerdo con el diario The New York Times, el operativo fue resultado de un estrecho intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e Israel, citando fuentes familiarizadas con la operación.
Tras el fallecimiento de Jamenei, las autoridades iraníes suspendieron la ceremonia pública de despedida que estaba prevista para esta noche en Teherán. Indicaron que en los próximos días se dará a conocer la nueva fecha y hora para los actos fúnebres.
En paralelo, los contraataques iraníes comenzaron a ampliarse hacia otros puntos estratégicos de la región. En Turquía, defensas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte interceptaron un misil sobre el Mediterráneo oriental; sin embargo, los restos de la munición antiaérea cayeron en el extremo sur del territorio turco, sin que hasta el momento se haya informado sobre víctimas.
La escalada bélica ha generado incertidumbre económica, política y militar a nivel mundial. En Washington, el Senado estadounidense prevé votar este mismo día una resolución que busca frenar la intervención militar impulsada por el presidente Donald Trump en el país persa, en medio de crecientes cuestionamientos internos sobre el alcance y las consecuencias del conflicto.
El desarrollo de los enfrentamientos mantiene en alerta a la comunidad internacional, mientras los mercados reaccionan con volatilidad y gobiernos de distintas regiones evalúan medidas ante una posible expansión del conflicto en Medio Oriente.

